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miércoles, 26 de septiembre de 2012

Y... ¿la historia se repite?: ¡A las armas por la República Catalana!



 Hay que conocer la Historia de España
Esto pasó con Cataluña al declararse independiente en 1934: el General Batet disparó los cañones contra la Generalitat y se acabó el problema en cinco horas.
 
El gobierno de la Generalitat en la cárcel tras la rebelión fallida de octubre de 1934. Companys está en el centro.

 

Companys proclama el «Estat Catalá».

 
Al producirse la insurrección de la Generalidad el 6 de octubre de 1934, Lluís Companys conminó al Ejército a que se pusiera a las órdenes de la Generalidad.
Sin embargo, el general Batet se puso en contacto con el presidente del Gobierno Lerroux, el cual le ordenó que declarase el estado de guerra.
Tras diferentes disturbios con el resultado de 3 muertes, el ejército comandado por Batet toma la Plaza de Sant Jaume.
El general parlamentó con Enrique Pérez Farrás, a la cabeza de los Mozos de Escuadra, para que abandonaran las armas.
Aquel no se rindió y los mozos comenzaron a disparar contra las tropas produciendo varías muertes y heridos.
Entonces los cañones del Ejército dispararon contra el Palacio de la Generalidad de Cataluña.
Tras cinco horas, los insurrectos comandados por el coronel Frederic Escofet se rindieron y fueron hechos prisioneros.
Pese a los combates, se considera que consiguió dominar la situación con el mínimo de destrucción y violencia, actitud que le valió ataques de ambos bandos: de la derecha y de algunos sectores militares por un lado y de los insurrectos por otro.
Por su participación en la represión de la insurrección el general Batet obtuvo la Cruz Laureada de San Fernando.


 Barcelona despertó el 6 de octubre de 1934 bajo un profundo silencio. Se repartía por sus calles una proclama con este título: «La República Catalana», que decía así:


El presidente de la Generalidad, Artur Mas, en los pasillos del Parlamento autonómico de Cataluña (foto: parlament.cat).

«Pueblo catalán: en estos momentos propicios, en estos instantes de exaltación, una vacilación constituiría un acto de cobardía que, cualquiera que fuese el autor, Cataluña no perdonaría nunca. El pueblo está a punto. Las formaciones están movilizadas para lanzarse a la lucha tan pronto como suene la orden de acción. ¡Fuego al que pretenda cerrar el paso! ¡Nacionalistas!; si ahora no proclamamos la independencia de Cataluña, es porque no queremos. Que escuchen nuestras autoridades este llamamiento que sale del fondo del alma: obreros, intelectuales, idealistas en los que palpita un anhelo de libertad. ¡A las armas por la República Catalana!»
La Alianza Obrera, amalgama de escamots (en español: pelotones. Creados por Miguel Badía, germen miliciano de un ejército revolucionario y secesionista), socialistas catalanistas, elementos del Centro Autonomista de Dependientes del Comercio y de la Industria y comunistas-trostkystas del grupo de Andrés Nin, empiezan a ser los conductores de la agitación. Se incautan del Fomento del Trabajo Nacional en la Puerta del Ángel instalando allí su Cuartel General. Redactan una proclama que fijan en los sitios céntricos de la ciudad. En ella se dice:
«El movimiento insurreccional del proletariado español contra el golpe de Estado cedista ha adquirido una extensión y una intensidad extraordinaria. Jamás se ha conocido en España alzamiento de tanta magnitud… Las noticias recibidas de todo el país no pueden ser más optimistas y alentadoras. Es necesario en estas horas críticas una acción decidida y enérgica. En este sentido la proclamación de la república catalana tendrá sin duda una influencia enorme, provocará el entusiasmo de las masas trabajadoras de todo el país e impulsará vigorosamente su espíritu combativo. Pero no se puede perder el tiempo. Es hoy cuando hay que proclamar la república catalana. Mañana podría ser tarde. Conviene que las masas populares lo tengan presente y cumplan con su deber. ¡Viva la huelga general revolucionaria! ¡Viva la República catalana!»  
 .

“La independencia no resulta un proceso realista si la Generalidad no lo lidera. Todavía está por visualizarse el Alex Salmond catalán”

 Ferran Requejo, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y promotor de la Asamblea Nacional Catalana, en una entrevista publicada en Gara:
“Estamos en el principio del inicio del proceso [de independencia de Cataluña]. Poner un nuevo color en el mapa internacional es uno de los procesos más radicales que un país se puede plantear. Además, hay que comparar lo comparable y para encontrar el precedente de un proceso de secesión interna en una democracia liberal hay que remontarse a la independencia de Noruega respecto a Suecia en 1905. Se trata, por lo tanto, de un proceso casi sin referentes empíricos y que debe contar con una serie de condiciones. No veo un proceso de secesión inmediato.
[...] No es la primera vez que CiU combina una retórica de carácter más radical que contrasta con la práctica de gobierno. Sin embargo, parece claro que la independencia no resulta un proceso realista si el Gobierno de la Generalidad no lo lidera. No se puede llegar a la independencia solo desde la sociedad civil. Tampoco desde el Parlamento [autonómico] en solitario. En el proceso debe estar implicado el Gobierno [autonómico], que, por definición, tiene la mayoría. Actualmente no lo está. Todavía está por visualizarse el Alex Salmond catalán.
[...] En estos momentos, se puede decir que el sector catalanista del PSC no existe. Están callados. Parecen vivir en las catacumbas. A corto plazo, no veo ni una ruptura del PSC, ni que el sector catalanista ocupe posiciones hegemónicas. Todo el partido está viviendo una crisis estructural. En estos momentos, y esto lo digo sin ninguna alegría porque podría ser muy importante en el proceso de independencia, el PSC es un partido languideciente.
[...] Antes del proceso de la reforma del Estatuto defendí un modelo de federalismo plurinacional como organización territorial del estado. Pero a partir de la sentencia del Tribunal Constitucional creer que dicho modelo es posible se ha convertido en una posición muy ingenua. La cultura política de PP y PSOE es demasiado primitiva para estos matices.
[...] Si se solucionase el tema fiscal, tendríamos solucionado parte del problema, porque con más capacidad económica, puedes también hacer más cosas políticamente. Aunque no las puedas hacer por la puerta, las puedes hacer por la ventana. Eso amortiguaría el ascenso del independentismo de manera clara. Pero no hay ningún indicador de que eso vaya a pasar, más bien todo lo contrario. Hay una actitud desde el Gobierno central de utilizar la crisis como una coartada para reforzar una recentralización política y económica.
[...] Claramente estamos en la primera fase [de la independencia], la de la extensión del apoyo social a favor de una Cataluña independiente por parte de la mayoría de la ciudadanía. Es una fase que está siendo liderada actualmente por la sociedad civil, no por los partidos. Lo que marcará el paso a la fase de la independencia es el cambio de liderazgo político, no tanto por parte de los partidos, sino por parte de las instituciones, especialmente de la Generalidad“.

  Erasmus -

 ESPAÑA ES INDISOLUBLE, SI NO SE REFORMA LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA


La Constitución Española es el muro que hace imposible la independencia de Cataluña, pues solo su improbable reforma permitiría organizar un referéndum en Cataluña sobre una posible secesión para que se pronunciaran los catalanes en uno u otro sentido.

El artículo 2º de la Constitución Española expresa: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”.
Sin una reforma previa de la Constitución, que autorice la secesión voluntaria de un territorio o comunidad españoles, es ilegal la secesión de Cataluña, cualquiera sea el procedimiento, tampoco mediante un referéndum de independencia, cuya celebración es, por tanto, ilegal.
En Québec, o en Escocia, son posibles referéndums de independencia porque, ni en la constitución canadiense, ni en la británica (en las varias leyes que cumplen esa función, pues el Reino Unido no tiene constitución) existe una cláusula de ‘indisolubilidad’ de la nación como la citada de la Constitución Española.

Igualmente sería ilegal la proclamación unilateral de la independencia de Cataluña por el Ejecutivo, o por el Parlamento, autonómicos.
Companys lo intentó en 1934 y fue condenado a 30 años de cárcel (los mismos años que el coronel Tejero en 1981), que no cumplió porque, tras el triunfo electoral del Frente Popular en España, en 1936, el Gobierno le excarceló.
Una ‘proclamación unilateral’ daría lugar (en aplicación del artículo 155 de la Constitución) a la suspensión de la autonomía de Cataluña, con la consiguiente disolución del Ejecutivo y del Parlamento autonómicos.
No haría falta traer ‘tanques’ a Cataluña.
 Los Mossos de Escuadra pasarían a las órdenes del ministro del Interior, Jorge Fernández.

Solo es posible la independencia de Cataluña, sin reforma previa de la Constitución, organizando los independentistas una guerra insurreccional y ganándola.
Pero no se vislumbra ningún George Washington (no basta un Alex Salmond) en el horizonte catalán. Y además ya pasó el tiempo de tales guerras.


P.D. de Este bandido

 En opinión personal, lo mejor de esta situación, (en España y otros países más) se resume en esta frase:
"Los políticos y los pañales se han de cambiar a menudo
... y por los mismos motivos."

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