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domingo, 11 de enero de 2015

Descubren el planeta extrasolar posiblemente más similar a la Tierra


Un equipo de astrónomos anunció el martes
que podría haber descubierto el planeta más semejante a la Tierra jamás
detectado fuera de nuestro Sistema Solar.
 

Las películas futuristas de antaño
describían el 2015 como una época en la que abundarían los coches
voladores y los planeadores y en la que ya se habría establecido
contacto con seres extraterrestres.
 El espacio aéreo sigue siendo
exclusivo de los aviones, pero se acaba de dar un paso más hacia el
descubrimiento en los próximos años de vida fuera de la Tierra. De
hecho, en los primeros días de 2015, un equipo de científicos del Centro
Harvard-Smithsonian de Astrofísica anunció el descubrimiento de lo que
se considera el planeta más parecido a la Tierra jamás descubierto fuera
del Sistema Solar.

En The Guardian se informa que el planeta Kepler 438b, en órbita de
una estrella lejana de la constelación de Lyra, podría ser ligeramente
mayor que la Tierra.

 En su órbita alrededor de una enana naranja recibe
un 40 % más calor que la Tierra. 

A juzgar por el tamaño tan pequeño de
Kepler 438b, es probable que sea un planeta rocoso, y su proximidad a su
estrella le sitúa en la zona habitable en la que la temperatura es la
ideal para que contenga agua líquida, según se indica en The Guardian.

El planeta recientemente descubierto, situado a cuatrocientos
setenta años luz de la Tierra, completa un giro alrededor de su estrella
cada treinta y cinco días terrestres, por lo que cada uno de sus años
es diez veces más corto que los terrestres. 
Kepler 438b no está solo,
sino que es uno de los ocho planetas posiblemente habitables
descubiertos recientemente, algunos de los cuales poseen un tamaño y una
ubicación similares a los de la Tierra, tal y como se anunció en la
última reunión de la Sociedad Astronómica Estadounidense. 
En Science
destacan las palabras pronunciadas en la reunión por Douglas Caldwell,
del Instituto SETI en Mountain View, California: 

«Hemos aumentado
considerablemente la lista de planetas pequeños verificados en la zona
de habitabilidad».

Otro de los planetas añadidos a la lista se muestra prometedor.
Kepler 442b se encuentra en la misma constelación, a mil cien años luz
de distancia. 
En The Guardian informan de que es un 33 % más grande que
la Tierra, recibe dos tercios más de luz de su estrella y las
probabilidades de que sea rocoso son del 60 %. 
Según Scientific
American, tanto Kepler 438b como Kepler 442b podrían tener una
temperatura mayor que dos planetas rocosos anteriormente descubiertos
mediante Kepler, Kepler 186 f y Kepler 62 f, los cuales reciben bastante
menos luz estelar (una cantidad similar a la que recibe Marte).

El equipo de investigación empleó una técnica estadística denominada
Blender para confirmar la existencia de los planetas descubiertos por
el telescopio espacial de la NASA Kepler. 
Tal y como indican en Science:
«[Mediante Blender] se calcula el aspecto que tendrían los falsos
positivos y se comparan los resultados con las curvas de brillo de los
candidatos de Kepler y con cualquier otro tipo de datos extraídos de
observaciones adicionales posteriores. 

El análisis Blender redujo de
doce a ocho los candidatos de Kepler que probablemente sean rocosos con
radios menores a 2,7 veces el de la Tierra, todos ellos muy
probablemente en la zona de habitabilidad».

David Kipping, astrónomo en el centro Harvard-Smithsonian de
Astrofísica, advirtió en Scientific American que si bien los nuevos
planetas muestran indicios de habitabilidad, es recomendable proceder
con cautela ante los datos: 
«No sabemos con seguridad si estos planetas
son realmente habitables. Todo lo que podemos decir es que son
candidatos prometedores». 
Además declaró a The Guardian que Kepler 438b y
Kepler 442b son «unos análogos tan semejantes a la Tierra como será
posible colegir de los datos de Kepler».

Cabe preguntarse ahora qué depararán los esfuerzos en pos de la
búsqueda de vida fuera de la Tierra. 
 
Telescopios
En The Guardian se afirma que las
esperanzas de los cazadores de planetas dependen ahora de la próxima
generación de telescopios como el sustituto de Hubble, el Telescopio
Espacial James Webb y el E-ELT (European Extremely Large Telescope). 
En
Scientific American se señala ahora al nuevo Transiting Exoplanet Survey
Satellite (TESS) de la NASA, que se lanzará en 2017 y que ejecutará un
estudio del cielo al completo dedicado a dar con planetas rocosos en
tránsito de estrellas cercanas.



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